Cómo dejar de perder horas que no se cobran

Las horas se pierden antes de facturar: se cargan tarde, se describen mal, se rebajan o se olvidan. Las seis fugas más comunes y cómo cerrarlas.

Actualizado el 26 de octubre de 2026

Un estudio pierde dinero mucho antes de que el cliente se atrase en pagar. Lo pierde entre el trabajo hecho y la factura emitida. Estas son las fugas más comunes.

1. Horas que se cargan tarde

Una hora registrada una semana después se recuerda a medias: se carga menos tiempo y con una descripción pobre. Medir cuántos días pasan entre el trabajo y su registro, persona por persona, es el primer paso.

2. Descripciones que el cliente no acepta

«Revisión» no justifica dos horas. «Revisión del contrato de distribución y comentarios a la cláusula de exclusividad», sí. Las tareas estándar ayudan a describir bien el trabajo que se repite.

3. Rebajas que nadie mide

Al revisar, el socio baja horas. A veces con razón; otras, por costumbre. Si no se mide cuánto se rebaja y en qué asuntos, no se sabe si es un problema de eficiencia o de precio.

4. Horas sin tarifa

Una persona sin categoría en el tarifario del pacto carga horas que nunca entran a la liquidación. Hay que verlas antes de liquidar, no después.

5. Gastos y trámites olvidados

La tasa judicial, la legalización, el courier: si no se cargan a tiempo al asunto, no entran en la liquidación del mes y después cuesta cobrarlos.

6. Trabajo que se queda sin facturar

Horas de hace tres meses todavía sin liquidar son horas que el cliente va a discutir. El reporte de trabajo sin facturar, ordenado por antigüedad, muestra dónde está ese dinero.

Qué medir cada mes

  • Puntualidad en la carga de horas.
  • Horas que baja el socio, por persona y por cliente.
  • Trabajo sin facturar por antigüedad.
  • Rentabilidad de cada asunto frente a la tarifa base.

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